martes, 15 de noviembre de 2011

lunes, 14 de noviembre de 2011

Y que tu voz siga pidiéndome a gritos amor.

Por pedir, pido veinticuatro horas a tu lado, en las que nos dé tiempo a todo menos a perder el tiempo. Por pedir, pido que me baste ese día para convencerte de querer estar conmigo para el resto de tus días. Por pedir, pido y preciso que exista un preciso momento en el que se te escape un beso cuando menos te lo esperes y cuando más lo lleve esperando yo. Por pedir, te pido una tarde lluviosa, dentro de una casa sin gente, sobre un sofá sin cojines, para que sólo puedas abrazarte a mí. Por pedir, pido dar un paseo al mismo paso, frenarnos en seco de repente y mojarnos los labios sin que nos vea la gente.

Pido, mientras caminamos por cualquier calle, llevarte y traerte al contarte cualquier estupidez, agarrando con mi mano tu brazo, como si de un acordeón se tratase, y tu risa fuese la mejor de mis melodías. Por pedir, pido que me acompañes hasta el andén en el que días más tarde me estés esperando, y aproveches mi distracción para agarrarme fuerte en un intento de no dejarme ir, y me hagas perder todo menos la sonrisa. 

¿Y tú? ¿Qué pides tú? :)

domingo, 13 de noviembre de 2011

¡Qué bello es vivir!

Pensar en la cantidad de personas que aparecen en mi vida y que se relacionan y comparten algo conmigo, me hace sentir plena y feliz. No es una sensación fácil de definir ni una idea sencilla de explicar. Es algo que me deja tranquila y en paz pero que a la vez, me emociona y me permite descubrir en ello, uno de los aspectos más asombrosos y positivos de estar viva. Todo ello, quizás, porque creo que los demás, por adhesión o por exclusión, son lo más importante a la hora de determinar la clase de vida de la que disfrutamos. 

Coloco frente a mí las imágenes de mi vida (los primeros años de escuela, los veranos, el amor, la amistad, la traición, las risas, los juegos, las ilusiones, las superaciones, los momentos de crisis, las experiencias inolvidables y los que acabaré por olvidar) y en ellas, veo a quienes han compartido todo eso conmigo y me doy cuenta de que tal circunstancia hará que para siempre tengamos algo en común. Y no será algo perecedero, si no algo imborrable: habremos vivido algo juntos. Y eso que hayamos vivido puede ser desde lo más irrelevante, a lo más trascendental o a lo más trágico de mi existencia, pero será lo que hayamos compartido de tal modo que, mi vida, explicada sin esas personas, no sería la que es, sea cual sea su contribución al resultado.

Darme cuenta de esto, incluso considerando a las personas que pasan fugazmente o dejan un mal recuerdo, me convierte en alguien más benévola a la hora de juzgar al resto, menos exigente con ellos. Porque puedo observarles a todos como compañeros de viaje, que representaron su papel en las experiencias que compartimos y que son parte de la aventura de estar vivo. Así, me convierto en alguien más agradecida, aún cuando se marchan y lo hacen de manera terrible o incluso cuando son responsables de mi sufrimiento. 

Y es que, vivimos solos, porque nuestra vida comienza cuando nosotros somos y acaba cuando dejamos de ser y los demás o bien, desaparecen de nuestra vida tarde o temprano y de cualquier forma o bien, ven como desaparecemos de la suya. Nunca nadie estará tan ligado a nosotros como para llegar hasta el extremo de compartir lo único que nos sigue convirtiendo en personas distintas del resto. Y por eso, porque caminamos solos en la vida, que en el camino nos encontremos con otros hace que éste sea un lugar mejor.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Felicidad, qué bonito nombre tienes.

No se trata de ir por la vida con una sonrisa de oreja a oreja para demostrar que eres feliz, se trata de reírte sin darte cuenta. No se trata de sonreír solamente porque te hacen una foto o porque te han contado una cosa divertida. Se trata de sonreír porque sí, porque eres feliz. Se trata de sonreír por él, por tus amigos, por tu familia. Se trata de sonreír por los recuerdos. Se trata de sonreír sin motivo, de sonreír porque lo sientes. Así, esa sonrisa se convertirá en carcajada en menos de un segundo y más tarde llegará a formar parte de esos momentos irrepetibles que componen tu felicidad, y la felicidad es el elixir que nos hace eternamente jóvenes.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Hoy me siento tan grande por tenerte a mi lado.

Tiene el don de saber cuántas caras tienes, cuántas miradas, respiraciones, gestos o sonrisas y el significado de cada una de ellas. Otro de sus dones es el de repartir humildad, felicidad, sinceridad, amor y vida a las personas que lo rodean y que él quiere. Siempre encuentra las palabras apropiadas para cada momento y las caras correspondientes. Es fascinante y sorprendente. 
Cuando lo vi por primera vez, no sabía quien era, solo que iba a un ritmo avanzado para el ser humano... La primera vez te saludará con un apretón de manos o algún beso en la mejilla, aunque la despedida de ese primer encuentro seguramente acabará con un enorme abrazo de oso. 
No hace mucho que lo conozco, pero durante este intenso tiempo que hemos compartido, de risas, palabras y momentos mágicos, abrazos, regalos y algún llanto, lo he conocido más y hemos llegado a un punto en que con solo escucharnos por teléfono, sabemos qué le pasa a uno o al otro.
Según él, la vida es girar pomos; yo solo espero, durante toda mi vida, encontrarme delante de muchas puertas que me transporten a nuevos lugares, caminos o experiencias, y sé que siempre que esté delante de cada una de esas puertas tendré a alguien en el que confío para cogerle la mano y pasar con él, y si en alguna ocasión no me puede acompañar, le pediré consejo. No me sueltes nunca la mano.

jueves, 3 de noviembre de 2011

La más auténtica de todas, tú.

Nací en el 90. Desde entonces todos le creamos unas ojeras que no oculta, ella dice que son producto del amor. Su carrera se ha basado en la persuasión, ¡me convenció de que las verduras me pondrían los ojos verdes! Imaginación no le falta, no. La llamas y está, siempre está, por eso no me he convertido en la imbécil que podría llegar a ser. A veces grita, sí, pero, ¿cómo no va a enfadarse alguien que lleva comiéndose toda la vida el filete con más nervios?. Pero le saca partida a todo, es un genio. Debería darle las gracias a mi padre por haberla elegido :).

miércoles, 2 de noviembre de 2011

No sé lo que te hace grande, no entiendo de cómo y por qué.

Él con una flor. Una sola, dice, porque al menos es especial, única, no perdida en un ramo, confundida con otras. Un beso. Uno solo no. Otro. Y otro más. Manos que se entrelazan, ojos que se buscan y encuentran espacios y panoramas nuevos. Esa vez. Momento único. Que desearías que no acabase. Que fuese el inicio de todo. Descubrirse vulnerables y frágiles, curiosos y dulces. Una explosión.