Nuestra vida está hecha de un sutil, continuo equilibrio, y cada vez que por fin crees haberlo encontrado, ocurre algo y vuelves a quedar descompensado, caes hacia adelante o hacia atrás e intentas recuperar como sea ese equilibrio. Pero a veces ya no puede ser y entonces no queda más que cambiar toda tu vida, y lo cierto es que no es nada fácil. Pero en realidad ocurre de manera natural y, pasado el tiempo, aunque no te hayas dado cuenta, tu vida ha cambiado.
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jueves, 11 de septiembre de 2014
miércoles, 30 de enero de 2013
Desde siempre. Como siempre.
Con los años, todo se vuelve más difícil. Nuevos compromisos, otros conocidos, ritmos diferentes. Y, a veces, uno tiene la impresión de que se ha perdido, de que no ha dado la importancia adecuada a las relaciones. Los sms ya no llegan al mismo ritmo que antes, las salidas nocturnas se reducen, las promesas de volver a verse se posponen por una razón u otra. El período de instituto parece haberse perdido en la noche los tiempos. Tienen que esforzarse. Defender las relaciones. Renovarlas. Tratar de atravesar el tiempo sin perderse. Pero bueno, lo cierto es que todavía estamos aquí. Amigos. Desde siempre. Como siempre. La amistad es un hilo sutil e indestructible que atraviesa la vida y todos sus cambios.
miércoles, 2 de noviembre de 2011
No sé lo que te hace grande, no entiendo de cómo y por qué.
Él con una flor. Una sola, dice, porque al menos es especial, única, no perdida en un ramo, confundida con otras. Un beso. Uno solo no. Otro. Y otro más. Manos que se entrelazan, ojos que se buscan y encuentran espacios y panoramas nuevos. Esa vez. Momento único. Que desearías que no acabase. Que fuese el inicio de todo. Descubrirse vulnerables y frágiles, curiosos y dulces. Una explosión.
lunes, 3 de octubre de 2011
Mira la vida que regala todas las flores que tiene.
La vida es como una gran red de pesca hecha de innumerables tramas, y uno, un simple pescador, sólo tiene dos manos, de manera que apenas coge una parte para sujetarlo todo, unas veces se pierden cosas, otras se encuentran. Hay que elegir, decidir y renunciar.
lunes, 13 de junio de 2011
Federico Moccia.
Ríen. Bromean. Como una de esas parejas felices de estar juntos; de las que sueñan, para las que todo está aún por descubrir; de las que tienen un poco de miedo y un poco no... Como esa extraña sensación de cuando estás en la playa y hace calor. De repente te entran ganas de darte un baño. Te levantas de la toalla. Te acercas al agua. Te metes dentro. Pero el agua está fría. A veces muy fría. En ese momento, hay quien lo deja correr y vuelve a tumbarse y a soportar el calor. Otros, en cambio, se sumergen. Y tan sólo estos últimos, después de unas cuantas brazadas, alcanzan a saborear hasta el fondo ese gusto único y un poco extraño de libertad total; hasta de sí mismos.
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