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sábado, 23 de marzo de 2013

Mucho miedo es un mal final.

El miedo es como la familia, que todo el mundo tiene una pero, aunque se parezcan, los miedos son tan personales y tan diferentes como pueden serlo todas las familias del mundo. Hay miedos tan simples como desnudarse ante un extraño, miedos con los que uno aprende a ir conviviendo. Hay miedos hechos de inseguridades, miedo a quedarnos atrás, miedo a no ser lo que soñamos, a no dar la talla, miedo a que nadie entienda lo que queremos ser. Hay miedos que nos va dejando la conciencia, el miedo a ser culpables de lo que les pasa a los demás. Y también el miedo a lo que no queremos sentir, a lo que no queremos mirar, a lo desconocido... como el miedo a la muerte, a que alguien a quien queremos desaparezca. 

No es malo tener miedo, lo malo es dejar que el miedo domine tu vida, porque entonces ya no tendrás vida, solo miedo. Librarse del miedo es como quitarse la ropa delante de alguien, a veces cuesta, pero cuando empiezas lo único que tienes que hacer es seguir, sin dudar. 

viernes, 16 de noviembre de 2012

Se asusta pero no abandona.

Cuando somos niños soñamos con cosas pequeñas, sencillas. Un helado de fresa, una muñeca que llora y hace pis, o esa bicicleta que tiene el vecino del cuarto. Cuando nos hacemos mayores, nuestros sueños cambian con nosotros y se vuelven complejos, igual que nosotros. Y, de repente, la muñeca de trapo se convierte en un vestido nuevo con el que cruzar un océano a diez mil metros de altura para deslumbrar a tu marido en un viaje sorpresa. Pero, lo sueños se rompen en pedazos cuando se topan de frente con la realidad, porque la realidad a menudo es radicalmente distinta a como uno cree que es. Las personas no siempre son lo que aparentar ser, ni las relaciones, ni mucho menos los amigos. Y esa realidad es la que se encarga de poner a cada uno en su sitio. Lo que uno cree que es negro puede ser blanco, lo que uno cree que es blanco probablemente sea de todos los colores del arco iris. Uno sabe cómo empiezan las cosas, pero nunca sabe cómo van a terminar. 

domingo, 12 de febrero de 2012

Quiero estar cerca de ti, lo más lejos a tu lado.

- ¿Sabes? Ya sé por qué te quiero. Te quiero porque eres casa, da igual lo que pase ahí fuera, porque juntos somos casa y todo está en paz. Vienes aquí y te duermes en mis brazos, y yo me quedo toda la noche mirándote, porque es lo más bonito que puedo hacer. Tú eres mi casa y yo, soy tu casa. 

- ¿Sabes? Yo también sé por qué te quiero. Porque haces las cosas fáciles, porque si tuviera que elegir un sitio para vivir sería tu cuarto. Porque debajo de tu cama el mundo es tan pequeño que parece que no puede pasar nada más. Y a mí no me hace falta que pase nada más si estoy contigo.

sábado, 19 de noviembre de 2011

Contigo resulta demasiado fácil ser yo.

Lucas: ¿Sabes lo que más me gusta de ella? Que aunque se quede dormida en la otra punta de la cama, siempre se despierta abrazada a ti. 
Aitor: Y cuando sale de la ducha... que te deja un corazón en el vaho del espejo.
Lucas: O un mensaje de mermelada en la tostada.
Aitor: O cuando le canta a las plantas porque le has dicho que así son más felices...
Aitor y Lucas: ... y florecen antes.
Lucas: ¿Sabes lo que más me jode de esto, Aitor? Que te entiendo, que yo hubiese hecho lo mismo, hubiese hecho cualquier cosa por ella.
Aitor: Supongo que los dos la necesitamos, ¿no? Es como que cuando estás con ella sabes que nunca más te vas a volver a sentir solo. No sé... que todo es distinto... que te sientes...
Lucas: ... Te sientes mejor persona

lunes, 17 de octubre de 2011

¿Qué harías si tuvieras todo el tiempo de este mundo y no hubiera que cambiar nada del tuyo?

Nos empeñamos en buscar la felicidad cada día y no nos damos cuenta de que es ella quien tiene que encontrarnos. Y eso será donde menos te lo esperas, en el instituto, en el supermercado, en mitad de una huida... Y cuando llega descubres que ahí no acaba todo, que el final de un camino sólo es el principio de otro. Y lo único importante es la persona que escoges para que camine a tu lado. Y esconderse es lo que menos importa, lo que te importa es que estás tocando con la yema de los dedos eso que has estado soñando toda tu vida. Y ya sólo importa el hoy, el presente y lo que queda por venir.

lunes, 6 de junio de 2011

Jerarquía de las necesidades humanas.

En el instituto, en cuarto curso, nos explicaron la teoría de un sociólogo, un tal Maslow, que decía que todos buscamos las mismas siete cosas en la vida, él lo llamó la Jerarquía de las necesidades humanas.

Lo primero que buscamos es la supervivencia, la salud que nos permita seguir viviendo. Lo segundo es la seguridad, sentirnos protegidos, a salvo en nuestra casa. Después está el amor, según Maslow, nadie puede vivir sin tener amor o sin buscar el amor. La cuarta es el respeto, que los demás valoren lo que hacemos, nuestra decisiones, aunque nos equivoquemos. Le sigue la necesidad de entender, de conseguir explicar porque la gente toma decisiones que nos duelen. La penúltima necesidad humana es la estética o espiritual, sentirnos parte de algo especial y único, el plan perfecto de nuestras vidas. Y la última, la autorrealización, intentar encontrar nuestra auténtica naturaleza, lo que somos.

Hace cuatro semanas, dos días y diecisiete horas que Lucas se marchó a Carolina para convertirse en agente del CNI. Maslow diría que está llevando a cabo la séptima de las necesidades humanas, pero Maslow no tiene ni idea de lo que es despertarse abrazada a Lucas, así que puede meterse su teoría por donde le quepa. Porque lo único que buscamos todos en la vida, lo único, es ver a la persona que queremos cuando abrimos los ojos por la mañana.